Hace unos meses vi una paciente que estaba disfrutando de un helado en un día caluroso. Sin embargo, ese momento de placer se transformó rápidamente en una punzada aguda de dolor al primer contacto del frío con sus dientes. ¿Era un problema en su encía? ¿O era algo más? Como ella, muchas personas visitan al dentista quejándose de «dolor de encías». Esta es una de las causas más frecuentes de consulta, el «dolor de encías», sin embargo una exploración más profunda revela que en muchos casos, lo que las personas están experimentando es, en realidad, hipersensibilidad dentinaria.
Desentrañando el dolor de encías
Cuando hablamos de dolor de encías, nos referimos a una serie de signos y síntomas que pueden variar desde un simple enrojecimiento e inflamación hasta casos más graves de sangrado, dolor y retracción. La causa principal detrás de lo que las personas relatan como dolor de encías es generalmente la enfermedad periodontal, que incluye la gingivitis (inflamación leve de las encías) y la periodontitis (una enfermedad crónica más grave que afecta todo lo que rodea al diente).
No obstante, existen otras causas comunes de este dolor, como el cepillado muy fuerte, el uso incorrecto del hilo dental, la ingesta de comidas o bebidas muy ácidas (comer limón, tomar bebidas con electrolitos, Coca-Cola, etc.), las deficiencias vitamínicas, cambios hormonales, infecciones fúngicas o bacterianas y problemas relacionados con ortodoncia o prótesis dentales.
Hipersensibilidad dentinaria: Un lobo con piel de cordero
La hipersensibilidad dentinaria, por otro lado, se manifiesta como un dolor agudo y transitorio en respuesta a algún estímulo que normalmente no causa molestias. A diferencia del dolor de encías, la causa subyacente es la exposición de la dentina (material que compone la parte interna del diente), que se produce cuando el esmalte dental se desgasta o las encías se retraen. Todos los dientes están compuestos por millones de túbulos dentinarios, que son microscópicos tubitos en la dentina, y que se conectan con la pulpa del diente, donde residen las terminaciones nerviosas. Estas terminaciones, cuando se exponen a estímulos externos, transmiten una señal de dolor agudo.
La confusión entre ambas condiciones
La similitud en algunos de los síntomas, principalmente el dolor y la sensibilidad, es lo que a menudo lleva a mis pacientes a confundir estas dos condiciones. Aquellos que experimentan hipersensibilidad dentinaria pueden sentir dolor al consumir alimentos o bebidas frías o calientes, o al cepillarse los dientes. Del mismo modo, las personas con enfermedad periodontal pueden experimentar sensibilidad en las encías debido a la inflamación o infección.
Sin embargo, hay una diferencia clave: el dolor de encías se centra específicamente en la región gingival y se asocia a una inflamación de esta, en cambio la hipersensibilidad se siente en cualquier parte del diente donde la dentina esté expuesta y no se asocia a problemas en la encía.
La foto de la izquierda corresponde a una abfracción, en cambio la imagen de la derecha es una infección en la encía. Ambas condiciones producen molestia o dolor pero el tratamiento es distinto.
La importancia del diagnóstico correcto
Identificar correctamente si uno está experimentando dolor en la encía o hipersensibilidad dentinaria es crucial por varias razones. Primero y principalmente porque el tratamiento para cada condición varía significativamente. Mientras que el dolor de encía puede requerir una limpieza profunda, medicamentos, o incluso procedimientos quirúrgicos en casos graves, la hipersensibilidad dentinaria a menudo se aborda con desensibilizantes tópicos, pastas dentales para la sensibilidad, técnicas de cepillado más suaves y tratamiento con fluor.
Un diagnóstico incorrecto o tardío puede empeorar el problema. Las causas de la hipersensibilidad sin tratamiento pueden llevar a una mayor pérdida de esmalte y a una retracción de la encía de forma continua, mientras que la enfermedad periodontal avanzada puede resultar en pérdida de dientes y problemas de salud más amplios, ya que se ha relacionado con condiciones como enfermedades cardíacas y diabetes.
La interconexión de las condiciones
Aunque es esencial distinguir entre dolor de encías e hipersensibilidad dentinaria, en algunos casos, estas condiciones pueden estar interconectadas. Por ejemplo, la retracción gingival, que puede ser el resultado de enfermedades periodontales, puede exponer la dentina, llevando a hipersensibilidad. Del mismo modo, un cepillado agresivo, que puede causar desgaste del esmalte e hipersensibilidad, también puede dañar las encías, causando inflamación y retracción.
Esta interconexión subraya aún más la necesidad de una evaluación dental completa y de educar a los pacientes sobre los síntomas y causas de cada condición.
La responsabilidad compartida
Si bien es nuestra responsabilidad el proporcionar un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado, mis pacientes también tienen un rol muy importante. A ellos les recalco que es vital mantener buenos hábitos de higiene oral, como el cepillado y el uso del hilo dental regularmente, pero más que la cantidad, la calidad del cepillado, y venir a la clínica para revisiones periódicas. Además, todos deben ser proactivos al comunicar cualquier síntoma que experimenten, y buscar una segunda opinión si sienten que sus preocupaciones no están siendo abordadas adecuadamente.
Conclusión
El dolor de encía y la hipersensibilidad dentinaria, aunque pueden presentar síntomas similares, tienen causas y tratamientos distintos. Un diagnóstico preciso es esencial para garantizar que los pacientes reciban el tratamiento adecuado y eviten complicaciones a largo plazo. Al entender las diferencias y similitudes entre estas dos condiciones pueden tomar decisiones más informadas sobre su salud dental y trabajar en conjunto con su dentista para garantizar sonrisas saludables y duraderas.


